Continuando, aceptas la Política de Privacidad de Avaaz, que explica cómo pueden usarse tus datos y cómo los protegeremos.
Entendido
Usamos las cookies para analizar como los visitantes utilizan esta página y ayudarnos a ofrecer la mejor experiencia posible. Mira nuestra Política de Cookies.
OK
EN DEFENSA DE LOS CAMPESINOS COLOMBIANOS Y SUS SEMILLAS

EN DEFENSA DE LOS CAMPESINOS COLOMBIANOS Y SUS SEMILLAS

6,708 han firmado. Lleguemos a   7,500
6,708 Firmantes

Cerrar

Completa tu firma

,
Continuando, das tu consentimiento a recibir los correos de Avaaz. Nuestra Política de Privacidad protegerá tus datos y te explicará cómo pueden ser usados. Puedes darte de baja en cualquier momento.
Esta petición ha sido creada por Norma Constanza C. y no necesariamente representa la opinión de la comunidad de Avaaz
Norma Constanza C.
creó esta petición para
Presidente Juan Manuel Santos

El debate continua porque en realidad la resolución continua vigente, pues fué suspendida, pero no derogada.

Gracias por su apoyo; esto hay que construirlo colectivamente

En Colombia como consecuencia de la firma de los Tratados de Libre Comercio, se considera que solo se pueden utilizar semillas certificadas por empresas transnacionales. Es así como los campesinos que guardan o intercambian semillas naturales cultivadas por ellos mismos durante décadas, para su comercialización e incluso para el propio uso, se consideran hoy como delincuentes.

Siguiendo las determinaciones normativas (Resolución 970 del Instituto Colombiano Agropecuario) se ha comenzado a penalizar a los campesinos con cárcel (4-7 años) y con multas, a arrojar toneladas de semillas a la basura (hasta el momento se han desechado 2.257.000 toneladas, especialmente de arroz).

Es absurdo que se protejan semillas genéticamente modificadas antes que el patrimonio de miles de semillas que habían sido cultivadas, adaptadas e intercambiadas por siglos en América y hoy incluso se considere a los campesinos como delincuentes, condenándolos de esta manera a la miseria. Estas decisiones constituyen además un atentado a la biodiversidad colombiana, pues lo que se busca al privilegiar las semillas certificadas es homogenizarlas genéticamente, lo cual implica no solo dependencia alimentaria, sino también el saqueo de los conocimientos culturales de comunidades que durante siglos han cuidado y protegido semillas, que hoy dramáticamente se consideran ilegales.